tiempo errático de palabras perpetuas
el procedimiento hacía alusión al histrionismo rosa de una maceta de caños verdes. habitaciones en compañía de madreselvas, marchitas por la demasiada lluvia de las flores de neón. un vampiro muerto y pálido como un mormón le suspiraba bien cerca como para volarle el flequillo. afuera de la carpa del lobo, venían volando los brujos, tejiendo escarpines de lana roja. dos ovillos grandes como tambores en tetas. las sirenas de una férrea y conmovedora lucha, en ruso trágico y contundente. luego otro avión, piezas de hotel, donde los recuerdos de otras almas, seguían a sus dueños entre sueños. corría el riesgo de volver a la máquina para implantarse otra memoria con sedimentos de otros actores: muelles, gaviotas, lloronas digiriendo el todavía silencio de la vigilia. un pueblo de pescadores, el canto engullido de niños que no se quisieron lo suficiente. vino entonces el repaso, ...
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